Description
En la urgencia hay un reconocimiento de la fragilidad del tiempo, de la imposibilidad de hacerlo perdurar más allá de su natural caducidad. En esa temporalidad efÃmera hay desolación, pero también esperanza de que al cabo de ese intervalo puede que venga algo mejor, algo por lo que vale la pena esperar, luchar incluso. Cuando Ana y yo hablamos de abrir la convocatoria, cuyo resultado tienen entre manos, querÃamos armar un archivo que documentara las formas en que sobrevivimos colectivamente la hostilidad de estos tiempos. Nos preguntábamos cómo estarÃan las personas gestionando una multiplicidad de crisis actuales y amenazas continuas, cómo estarÃan cultivando los afectos, la ternura, la comunidad, el arte, para hacer más habitable este espacio en el tiempo. También es cierto que habÃa cierto fatalismo contundente detrás de esta iniciativa. HabÃa una necesidad de dejar constancia de lo que parecÃa ser el colapso inminente de un sistema insostenible que se mantiene violentamente a cuesta de tantas.
En esta colección de voces hay una mujer insomne que se pregunta cómo llegó aquÃ, a esta orilla, una mujer desvelada por los miedos que la visitan de noche, hay una mujer que añora a un paÃs que se derrumba en la distancia, hay inmigrantes como JoaquÃn, perdidos en la frontera o ahogados en el RÃo Bravo y niños inmigrantes que no entienden quién se queda y quién se va. También hay hijos de las diásporas que son muy pequeños para entender cuánto desearÃan sus padres tener un paÃs al que volver. Hay personas que se reprimen por los demás y otras que dejan de reprimirse para ser, al fin, quienes son, para dejar de acatar los roles compulsorios del género, de la heterosexualidad. Hay reflexiones sobre el desencantado sueño americano, el olvido, las mordazas, la identidad, la maquinaria colonial y sus repercusiones insulares, las tragedias colectivas, las experiencias de las mujeres y el no conformismo. Pero, tal vez, lo que persiste en esta selección es la búsqueda por la libertad.
En un momento en que la tensión social y polÃtica aumentan progresivamente parece que ya no se trata de un perÃodo delimitado que pasará, sino de un rasgo dominante de una nación que se despliega. Parece que para resistir estos tiempos no bastará con aguantar la respiración, cerrar los ojos y cruzar los brazos como un escudo sobre el pecho hasta que pase la sacudida violenta de la montaña rusa seguido por su caÃda repentina. Habrá que ir pensando en otras formas de resistir desde esta orilla, de llamar las cosas como son a pesar de la mordaza, de encontrar formas más sostenibles para gestionar el miedo, para encontrarle utilidad a la indignación y volver a sentirnos seguros entre la multitud. Ojalá este proyecto sea un paso adelante, un acto simbólico que nos devuelva la sensación de agencia en un tiempo en que la libertad de ser es un lujo y el único futuro que nos pertenece es ahora.
Kadiri Vaquer Fernández






